domingo, 5 de junio de 2011

Para compartir

Amigos, estoy feliz de volver a publicar en el blog. Todo este tiempo de silencio solo fue una etapa en la que mi vida se alimenta de más cosas para agradecer a Dios.

Los atardeceres tienen  un encanto particular. Me seduce por completo. El caer del sol me hace imaginar un día de trabajo, de cosechar logros cotidianos pero tan necesarios y luego la belleza del sol que se despide y la calma de la noche por venir.

El sol tan presente en las cosas que me gusta pintar, la ciudad que comienza a encenderse y un timido reflejo en el rio.

Obvio mi ciudad de Buenos Aires.



Cris
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